10 actitudes básicas para enfrentar una crisis

Actualizado: mar 24


¿Cuál es tu principal actitud en momentos de crisis?

¿Tiendes a exagerar y a perder objetividad?

¿Sueles alimentar los pensamientos catastróficos?

¿Te victimizas?

¿Te haces el fuerte y creas historias fantasiosas que te sirven de consuelo?


Cada ser humano tiene una forma distinta de reaccionar y afrontar las crisis.


Es normal que una crisis te desestabilice, que haga tambalear tu vida cotidiana cuando se desencadenan una serie de sucesos que pareciera que van a mayor escala. Esto sucede porque tu atención y percepción se involucran completamente en el conflicto y no en ser objetivos para encontrar soluciones.


Si para ti es complejo y sientes que los problemas te aplastan, debes darte el tiempo para frenar y mirar cómo son tus actitudes reactivas que te impiden resolver.


Mi principal consejo siempre va a ser que mires en tus sentimientos para transformar la presión que está quemándote por dentro. Sin embargo, hay momentos de crisis en los que tienes que ser inteligente emocionalmente y actuar para poder salir rápidamente de los conflictos.


Siempre mantente alerta de tus actitudes y comportamientos ante las crisis, y si lo que estás haciendo está generando más caos en ti, en las situaciones y en tu entorno, entonces quizá sea momento de actuar de diferente manera.


¿Cuáles son las actitudes necesarias para enfrentar una crisis?

1. Suelta los guantes de box.


Sé que una crisis no es nada cómoda vivirla pero ¿de qué te sirve estar en constante pelea con la vida y contigo mismo por lo que no puede ser diferente, de lo que no tienes control o no puedes cambiar.


Quítate los guantes de box que te pones en cada crisis para pelear con todo. Comienza con la pregunta ¿sigo peleando con esto? ¿puedo dejar de hacerlo?


Entre más peleas con las crisis, más propiciarás que el dolor, la angustia o la tristeza vayan en aumento hasta que estés al punto del colapso y la vida te obligue -a golpes- a dejar de pelear.


"Aceptación no es sinónimo de resignación. Aceptar es asumir la responsabilidad de lo que te atañe en la vida y seguir haciendo lo necesario para salir adelante."


2. Aceptar es liberar.


Aceptación no es sinónimo de resignación. Aceptar es asumir la responsabilidad de lo que te atañe en la vida y seguir haciendo lo necesario para salir adelante.


Resignarse es asumir que todos, excepto tú tienen la obligación, culpa o responsabilidad de lo que te sucede y si los demás no te solucionan, tu vida seguirá igual.


Aceptar es asimilar que vives un momento, (un mo-men-to) de crisis y que hasta el conflicto más duro tiene un final. Aceptar es entender que resistirte a vivir lo que estás viviendo, no tiene sentido, ya está aquí, ya no puedes evitarlo, sino experimentarlo desde un punto de vista neutral y seguir haciendo lo que te toca para resolver, ser objetivo o prudente; para reconstruir lo que sea necesario o reparar lo que te corresponda.



3. Renuncia a todo lo que hace la crisis más compleja.


Enfócate en soltar el exceso de equipaje.


Cuando estás involucrado en una crisis, sueles ir con carga extra que no te corresponde, como el sufrimiento ajeno; esto no quiere decir que no tengas empatía o compasión hacia los demás, sino que añades drama a tu vida para hacerlo más grande, porque el ser humano es adicto al sufrimiento y a llamar la atención aunque sea de forma negativa.


Otras veces empacas un kit de todo lo que puede servir para dramatizar el momento. No es necesario. Suelta todo lo que sobra, lo que hace más grandes los conflictos que ya vives y que no te va servir de nada recolectar.


Renuncia a tus fantasías. Las historias que tu mente crea que te servirían de consuelo pero que no son más que motivos para evadirte de una realidad que tienes que afrontar.


Renuncia a que sea tu estado de ánimo el que decida. Si quieres salir de una crisis, no puedes permitir que tu desgano, desidia, tristeza o enojo sean los sentimientos que tomen tus decisiones. Es necesario que agarres el timón de tu propia vida por encima de cómo te sientas y resuelvas.



4. ¿Qué hay de los pensamientos?


Los pensamientos son la principal herramienta del ego para generar una panorama catastrófico. Permanece atento de todo lo que piensas durante el día.


Aunque los pensamientos negativos o positivos suelen ser resultado de cómo te sientes, un buen ejercicio es tratar de cambiar tus pensamientos y evitar crear escenarios de preocupación que generen más dolor del que ya tienes.


Enfócate y no pierdas tiempo en pensamientos basura.



5. No seas juez y parte.


Juzgar todo lo que involucra una crisis no hará que se resuelva. No puedes ser juez y parte de una experiencia. Si la crisis te está afectando, entonces estás involucrado.


Si juzgas a los implicados, a la situación o a ti mismo, solamente alimentarás el grado de dolor emocional, mental, energético e incluso físico que ya tienes. Juzgar no justifica lo que vives, ni te hará sentirte aliviado.


Los juicios vienen del mismo dolor que experimentas dentro y que está siendo expulsado hacia afuera porque es mucha la incomodidad y no quieres cargar con ella.


Busca el origen de es incomodidad: ¿De dónde viene este juicio? ¿Por qué juzgo? ¿Cómo me hace sentir?



6. Las quejas son primas hermanas de los juicios.


Todas las quejas, como los juicios, también surgen de la incomodidad y el sufrimiento que tú estás experimentando por dentro.


Quejarte no sirve de nada. Si yo fuera tú, en lugar de tener todo mi enfoque en quejarme hasta el cansancio, invertiría mi energía en aquello que sí está en mis manos resolver.



7. Decepción también es crecimiento.


Detrás de una crisis hay decepción porque esperabas que las circunstancias se dieran de cierta forma, se derrumbaron tus expectativas y ahora sufres.


Estar decepcionado no es malo y nos sucede a todos. La decepción te da una nueva perspectiva de las experiencias que puedes utilizar para futuros momentos de crisis.


Tal vez adquieras la madurez para resolver tus expectativas cuando sea necesario o te da iniciativa para ser menos egoísta.


Aceptar la decepción no es victimizar, es asimilar que no salieron las cosas como esperabas y que tienes que seguir caminando a nuevas experiencias porque la vida no se detiene.



8. Preocuparse no resuelve.


No puedo decirte que no te preocupes cuando ya sientes que la preocupación recorre tu ser. Lo que sí puedes hacer es sumergirte en ti para descubrir cuáles son los elementos que construyen esa preocupación.


Generalmente la preocupación tiene que ver con el miedo o la incertidumbre, sin embargo puede haber muchas otras emociones acumuladas que te llevan a sentirte así.


Una vez que lo identificas, cambia tu enfoque preocupado por el enfoque solucionador que llevas en ti.


¿Cómo sabrás que tu solución viene de tu lado positivo o no desde la preocupación? Prueba, error, cómo te sientes y cuáles son los resultados.



9. Cómo es que magnificas todo para crear una catástrofe.


Los momentos de crisis suelen sentirse como una gran roca en tus hombros por la intención que depositas en ellos para magnificarlo todo. Esto no quiere decir que una crisis no tenga su debida importancia y que hay aspectos puntuales de los que tienes que hacerte cargo, sin embargo, el ser humano tiende a exagerar por naturaleza, eso viene del ego y cada uno de nosotros lleva uno dentro.


Frena y haz un recorrido por tus comportamientos, palabras y pensamientos que magnifican la situación. Ten toda la atención plena para descubrir cuáles son las cosas en las que exageras que puedes omitir para desmagnificar la crisis.


Sé simple. No irresponsable o dejado, simple.



10. Recolecta “lo mejor” de la crisis y aprende.


¿Todas las crisis tienen un aprendizaje oculto?


Sí, y de ti depende si estás dispuesto a obtenerlo o a seguir cegado por lo que no quieres aceptar.

Tomar lo mejor de una crisis evitará que cometas las mismas acciones viciosas en un futuro y contribuirá que actúes con responsabilidad, prudencia, madurez o equidad.


Las crisis no son malas, son dolorosas e incómodas pero siempre puedes estar dispuesto a crecer con cada una de ellas, aunque también, tienes la opción de quedarte estancado toda la vida, siendo golpeado por las que vengan posteriormente.


Si hoy estás leyendo esto no es casualidad, es tu propia consciencia tratando de decirte algo, buscando la manera de ayudarte a cambiar tus actitudes, a crecer y salir de tu aparente comodidad que no trae frutos positivos a tu vida.



Todas las sensaciones que pasan por ti, son tuyas. Si son agradables probablemente querrás más de eso. Sin son desagradables, siempre tendrás la opción de transformarlas.


Vive las crisis con objetividad, responsabilidad, prudencia y aplica las soluciones necesarias para crecer.


Deseo que todo el entendimiento que estás buscando, llegue a tu vida.

Gurucitta

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