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3 motivos cruciales por los cuales "esa situación" no cambia



Hoy quiero compartir contigo algo que me hubiera encantado saber cuando empecé mi camino de crecimiento.


Uno de los retos más importantes para que una transformación radical suceda en tu vida es estar dispuesto a dejar de ser quien eres. Y no te hablo ni siquiera de una ruptura intensa de identidad espiritual o existencial, no. Te hablo de dejar de ser el humano que has sido hasta ahora para construirte de nuevo.


Como humano sigues teniendo retos que aún no se resuelven, experiencias que por una lado, o bien no has podido resolver y en este punto no sabes cómo, o muchas otras con las que de plano no quieres involucrarte.


Seamos honestos, ¿cuántas situaciones, sufrimientos o experiencias repetitivas no te ha dado la gana resolver? ¿Cuántas de ellas haces como que no las ves o postergas porque realmente no quieres sumergirte en ese proceso? TODOS LO HACEMOS.


Existe la responsabilidad, claro que sí. Atiendes temas, resuelves dolores, pero ¿qué pasa con esos que no has querido enfrentar? ¿Qué pasa con aquellos que no sanan y siguen repitiéndose a pesar de tu trabajo profundo? Porque también sucede. Un tema trabajado cientos de veces, diferentes ángulos y al final de cuentas, mismo resultado. ¡Otra vez, noooo!


¿Cuántas emociones has resuelto y cuántos aspectos de tu vida siguen sin cambiar?


Cosas como tus ataques de ira, la poca paciencia con tus padres o hijos, la falta de motivación, tu escasez económica o los problemas de pareja. Todo lo que se repite en bucle y sigues sin entender por qué.


Hay tres motivos cruciales por los cuales ese tema no cambia:


MOTIVO 1

Porque asumes que sabes qué es lo que tienes que cambiar o resolver.


Uno de los principales impedimentos de la transformación radical es el “dar por hecho”. Das por hecho que has trabajado tanto un tema y que tienes claro que lo que debes resolver es el odio, por poner un ejemplo, cuando en realidad lo que tendrías que resolver es el rechazo o quizá lo que te pide tu consciencia es terminar una relación.


¿Ves a lo que me refiero?


Asumir, tener la completa seguridad desde qué enfoque resolver en lugar de darte la oportunidad de mirar desde otro ángulo o perspectiva, es un impedimento para esa transformación. Atrévete a cuestionar.


Cuestiona incluso en lo que crees.

Cuestiona en lugar en el que estás.

Cuestiona tu manera de resolver.

Cuestiona si en eso en lo que crees se encuentra la verdad.

Cuestiónalo todo, pero nunca te juzgues.


Cuestionar es abrirte a nuevas posibilidades de cómo has estado haciendo las cosas. Es romper la barrera de los hechos que ya no te dan resultado para obtener una nueva perspectiva.


MOTIVO 2

Porque tienes la creencia inconsciente de que no podrás.


Tus creencias también pueden ser inconscientes y también pueden ser cuestionadas.


¿Qué te empuja a creer “no puedo con esto”, “no puedo resolverlo”, “no sé cómo hacerlo”, “no puedo solo”?


Debes investigar de qué parte de ti vienen esas creencias y empezar a romper los límites de lo imposible.


Cuando inicié mi camino de crecimiento, mis maestros me decían: “En algún momento podrás tener una vida tranquila, plena y sentirte feliz. Yo estaba tan deprimida y hundida en mi oscuridad que creía que eso no sería posible para mí porque la felicidad o la tranquilidad ni siquiera estaban en mi sistema de creencias.


¿Qué me impedía darme cuenta que eso era posible? Mi completa seguridad de la inexistencia de la felicidad.


¿Puedes verlo? Cómo es que aquello en lo que crees puede ser un límite para seguir avanzando.


¿Qué te impide a ti creer que es posible hacer un cambio, conquistar un dolor o cambiar un comportamiento?


¿Cuál es tu creencia limitante y de dónde viene?



MOTIVO 3

Porque no has estado dispuesto a dejar de ser tú.


El pez es el último en descubrir el agua, porque ha estado nadando en ella toda la vida.


Lo mismo sucede con quien eres. En ese sistema de creencias del que te hablo, posiblemente no ha despertado el cuestionamiento que te empuje a “dejar de ser tú”.


Reflexiónalo un momento, los cambios que buscas los experimentará tu ser humano; tanto si son situaciones cotidianas como si son crecimientos existenciales. Es ahora, en esta vida, en este ser humano en donde lo experimentas todo.


Para dar ese cambio radical que buscas es necesario dejar ir al ser humano al que estás acostumbrado, aquel que conoces de toda la vida y estar dispuesto a crear uno nuevo. Uno con nuevas y renovadas emociones, con nuevos pensamientos y creencias, un ser humano que perciba la vida de distinta manera y construya una nueva realidad. Eso es un cambio radical y eso, también da miedo.


El miedo a perderte, a dejar ir todo lo que conoces de ti.

El miedo a experimentar incomodidad y adentrarte a lo desconocido.

El miedo a soltar tu apego mental.


Si verdaderamente quieres experimentar un cambio radical, tienes que estar dispuesto a experimentar incomodidad. No esperes a que un cambio transformador se sienta cómodo para llevarlo a cabo. El crecimiento genera incomodidad.


Pero si estás dispuesto a hacerlo, sumérgete en lo que te genera sufrimiento para resolver, pero también estáte dispuesto a llevar a cabo las acciones necesarias para primero dejar ir todo lo que te es familiar, lo que sientes al estar con tu actual identidad y segundo atreverte a construir un nuevo TÚ. Dispuesto a renovarse siempre que sea necesario, dispuesto a crecer y a soltar comportamientos y creencias que ya no sirven. Dispuesto a innovar en su propia vida, a edificarla de forma extraordinaria y por qué no, compartir esa zona de genialidad para ayudar a otras personas a hacer lo mismo y contribuir con el mundo, la consciencia y la evolución.


Este es mi deseo para ti.


Con amor,

Gurucitta




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