3 pasos esenciales para evitar que el karma se vuelva un “castigo” interminable


Para poder resolver el karma, es necesario que primero comprendas cómo funciona.


Karma en sánscrito, significa “acción” y no es precisamente lo que determina el resultado o las consecuencias, es la intención que aplicas a cada acción la que lo hace.

No significa que el universo esté tratando de castigarte por todo lo “malo” que haces, sino que eres tú mismo generando tus propios resultados a través de las acciones que provienen de tus intenciones, de tu voluntad.


Digamos que karma es sólo la herramienta a través de la cual se manifiestan tus intenciones.

El karma que obtienes es directamente proporcional a la intención con la cual haces las cosas. No desde tu propia perspectiva, sino del impacto que tiene en los demás, en el entorno y en ti mismo.

Si tu intención fue de crear sufrimiento, el karma vendrá con esa misma intención. Si tu intención fue la de crear bienestar, de la misma forma regresará.


Ahora que comprendes que el karma no es un castigo y entiendes cómo funciona, puedes aplicar estos 3 pasos para acelerar el equilibrio del karma:


  1. Comprende cómo te sientes con lo sucedido. Si tienes sentimientos sobre alguna de tus acciones, enfócate en identificar qué es y en sentir profundamente tus emociones, eso que quema en tu interior que no te permite sentir bienestar. Hacer esto te ayudará a disolver el dolor que surge en ti y que te mantiene anclado en el karma.

  2. Acepta vivirlo. Una vez que un karma ha sucedido, sí o sí vendrá de vuelta el impacto, no hay nada que puedes hacer para revertir por completo el resultado. Acepta vivir las consecuencias de tus actos en total humildad, sin castigarte ni flagelarte, sin pelear contigo ni crear más conflicto. Sólo aceptación.

  3. Perdónate por ello. Aceptar las consecuencias no quiere decir que tienes que estar viviendo en constante dolor por lo sucedido el resto de tus días. Perdónate por cualquiera de tus actos. El perdón acelera el proceso pero también disminuye la presión y el impacto que tiene sobre ti. Digamos que es una forma de asumir tu responsabilidad y la manera en la que la vida te “condona los intereses de tu deuda”.

El karma no es más que un proceso de vida, como el nacimiento o la muerte. ¿Por qué tendrías que tener conflicto con un proceso que sucede de forma natural?

¿Cuál de estos 3 pasos es el más difícil para ti?


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