Cómo dejar de ser orgulloso y de querer tener la razón


Durante mucho tiempo peleé por querer tener la razón, el poder satisfacer a mi orgullo con el aparente dulce sabor del triunfo era una de las mayores recompensas para mi ego.



Cuando alguien me hacía ver que tenía aspectos por resolver, conflictos por sanar o que simplemente estaba equivocada en mi opinión, de inmediato, como un mecanismo de defensa automático, me protegía e invertía demasiado esfuerzo y gastaba mucha energía para obtener esa victoria.


Me enojaba y me auto convencía, creando toda una historia fantástica, de que yo estaba en lo correcto, hasta que un día pensé: ¿Qué pasaría si en lugar de seguirme defendiendo, acepto que no tengo la razón y no tan sólo eso; qué pasaría si acepto todo lo que los demás me están haciendo ver y comienzo a trabajarlo en mi?


Eso no quería decir que los demás tuvieran la razón en todo, sino que yo estaba dispuesta a observarlo e integrarlo todo. Cada una de mis reacciones, de mis negativas, las falsas creencias sobre mi y lo más arriesgado: Soltar mi orgullo.


Y así lo hice. En lugar de seguir defendiéndome aceptaba todo lo que venía. Me preguntaba “¿será cierto que esto que me dicen es real y no puedo verlo”?


De forma que me sentaba a sentir mis reacciones a aceptar y a descubrir si era cierto o no. Digamos que de entrada me lo adjudicaba todo hasta que el trabajo en mi interior me revelaba la verdad.


Así que si eres de los que te defiendes por todo, te justificas por orgullo o porque simplemente no puedes verlo, no te quedes con la primera respuesta que dan tu mente y tu ego. Date la oportunidad de indagar en ti y verás que hay cosas de ti de las cuales nunca habías estado consciente.


Acepta que tienes pendientes por resolver, que siempre hay un esfuerzo más que puedes hacer, que seguramente hay algo por descubrir o resolver. No te quedes en tu zona de confort permitiendo que tu ego tenga el poder y el control de tu camino.

Si quieres ser el verdadero conductor de tu vida, entonces pon en duda todo hasta que no lo compruebes en carne propia. Incluyendo la opinión que tienes sobre ti mismo.


Gurucitta


Y tú, ¿cuánto te defiendes y pones esa barrera de orgullo ante los demás por no aparentar que eres débil?

Trabajemos juntos

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