¿Qué es la integración emocional?

Actualizado: 17 de oct de 2019


Esta no es una definición de diccionario de lo que es la Integración emocional. Es la definición desde mi propia vivencia.




Cada maestro, cada persona que la practica tiene una experiencia distinta, su propia definición e interpretación y hoy yo te comparto la mía.


La Integración emocional es una técnica de auto-indagación que te brinda la oportunidad de, en una primera etapa, sanar tu sufrimiento pero con el tiempo y la práctica te empuja a conocerte, a descubrir todo eso de ti que nunca has visto o lo que ha permanecido negado por mucho tiempo.

Es un proceso en el que te enfrentas a tus más grandes dolores pero también a esas pequeñas piedras en el zapato que te molestan constantemente.


Es una técnica retadora porque te coloca en un lugar en donde estás completamente expuesto ante ti mismo, en donde tienes que hacerte completamente responsable de lo que sientes y autosuficiente para poder avanzar. Un camino en donde tienes que asumir que los demás no tienen la culpa de lo que te sucede, tampoco tú, pero que sí eres el único encargado de resolverlo.


Una técnica de 21 pasos llamados “máscaras del ego” que juegan el papel de sentimientos; en donde el sentir es la principal herramienta. Descubrir el “sabor” de cada uno de esos sentimientos en ti. Discernir si tu ruptura de corazón, el dolor de la pérdida o los problemas de trabajo tienen un “sabor” determinado.


21 pasos, 7 grupos:

  • Negaciones: Miedo, vergüenza, orgullo

  • Emociones: Abandono, rechazo, culpa

  • Roles: Víctima, perseguido, salvador

  • Herramientas: Control, manipulación, poder

  • Expectativas: Falsas esperanzas, completa seguridad, egocentrismo

  • Apegos: Físico, emocional y mental

  • Necesidades: Obtener, acumular, lograr

Te ayuda a identificar que el dolor que sientes dentro (plexo solar -abdomen-, pecho o garganta) tiene un nombre. Que está formado por negaciones, emociones, roles, herramientas, expectativas, apegos y necesidades.


Te empuja a aceptar hasta lo más duro de tu dolor, a través de la observación y a entender la causa interna que lo está provocando.


Cuando has avanzado, se convierte en un viaje a través de la existencia; una búsqueda interminable de respuestas sin expectativas: ¿quién soy, de dónde vengo y a dónde voy? Llegando al punto de preguntar sólo por preguntar, entendiendo que la pregunta misma es la experiencia.


Con el tiempo pasas de integrar para dejar de sufrir a sólo practicar por gusto, por pasión, por simplicidad.


Tu vida deja de ser un tormento y se convierte en experiencias prácticas, simples, de soluciones eficientes y disfrute de todo lo que vives. Dejas de juzgar a los demás, llorar por lo que no fue y entiendes que todos sufrimos para evolucionar.


La clave de la integración es sentir, sólo sentir. Dejar de atormentarte con pensamientos y soltar la persecución de tu mente. Siempre profundizando y preguntándote ¿cómo me siento?


La integración se convierte en un hábito, en parte de tu vida; no en algo que practicas de vez en cuando. Sanar tu dolor y conocerte es cosa de todos los días. Si quieres verla como un hobby está bien, pero solamente obtendrás resultados a medias.


Principiante o avanzado siempre habrá algo que descubrir.

Mi testimonio:

Durante 26 años (prácticamente toda mi vida hasta el momento en que conocí la integración) viví en una depresión constante. Esa era mi forma de vida, no entendía que había una manera diferente de experimentar. No tenía claro lo que era ser feliz.

Fui una niña solitaria, no me adaptaba con facilidad a las personas porque sentía que todo el mundo me rechazaba. Me convertí en una adolescente oscura y poco a poco me hundía más en mi depresión.


De más grande sufría de constantes estados de ansiedad e ira. Lloraba todas las noches y sentía que el corazón se me desgarraba siempre que terminaba una relación. Era intolerante, enojona, impaciente, caprichosa e imperativa. Hasta el día que llegué a un absoluto cansancio físico, mental, energético pero sobretodo emocional.


No cabía más en mi, estaba incómoda conmigo todo el tiempo, frustrada, odiando la vida, odiándome, esperando el momento de algo extraordinario pasará y me quitará mi sufrimiento, hasta que supe que si yo no hacía algo, si no me hacía cargo, todo seguiría igual por siempre.


Y así fue como encontré la herramienta más eficiente que conozco hasta ahora para transformar vidas.


Desde el primer día que practiqué la integración hasta hoy (casi 10 años después) no he parado un sólo día. Primero con la intención de querer arrancarme el dolor, pasando por la aceptación, el entendimiento de que todo fue para evolucionar; después para seguir avanzando, para saber más y hoy en día, porque sí. Porque se ha convertido en parte de mi vida, como andar o respirar.

¿Qué me llevo a enseñar y a ser una mentora?

La pasión.


Detrás de enseñar, de compartir y de ver los resultados en la vida de los estudiantes hay pasión. Una fuerza que me hace palpitar el corazón, que me hace hervir la sangre, me motiva, un empuje dentro que lleva a disfrutar lo que hago.


La pasión por la evolución, por ver plasmada la maravilla de la creación y el Creador en cada persona, en sus experiencias, en sus rostros y también en mis propias vivencias. El estar conmovida hasta las lágrimas cuando los alumnos tienen entendimientos tan profundos que sólo te queda ser vulnerable y vivir la gratitud por la inmensidad de la existencia.


La pasión es lo que me mueve cada día y me impulsa a seguir descubriendo “porque sí”.

Encuentra el detonante en ti de esa pasión para que cada día de tu vida sea un verdadero placer.


Entonces, ¿qué es la Integración emocional?


Pasión por descubrir.


Trabajemos juntos

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