Quejarse viene de la incomodidad que tienes contigo mismo


Si te das cuenta, quejarse es una forma muy “normal” de comunicarse con otras personas. Cuando le preguntas a alguien cómo está, suele contestar bien (o más o menos) y detrás de ese “bien” generalmente viene acompañado de lo mal que le va en su trabajo, los problemas de salud o económicos que tiene; críticas al gobierno, al clima y hasta de la persona que va pasando enfrente que ni conoce.


Ahora trasladalo a ti ¿cuántas veces no eres tú el que actúa de esa forma? Te quejas por todo: El tráfico, las personas, el ruido, por como hablan o se comportan los demás; te quejas porque los demás se quejan, en fin, todo el abanico de posibles quejas que siempre está en tu vida.


El quejarse viene de la inconformidad que tienes de la vida, de lo insatisfecho que estás con lo que vives, con lo que tienes; de cómo suceden las cosas… Pero eso no es más que una proyección tuya de lo inconforme que estás contigo mismo. De la decepción que sientes de ti, de tu exceso de control, de sentirte impotente antes las cosas que no has podido cambiar de ti mismo. Por donde le busques tiene que ver contigo.


Piensa en este momento en algo de lo que te quejes siempre. Date cuenta que aquello por lo que te quejas te hace sentir de alguna manera, respira y búscalo en ti. ¿Cómo te sientes? Enojado, decepcionado, inseguro, impotente, insatisfecho, triste, rechazado… ¿Puedes ver cómo es que te afecta y cómo siempre caes en esa misma queja?


"Quejarse viene de la incomodidad que tienes contigo mismo"

Otro factor que seguramente no has visto es que estás apegado a aquello de lo cual te quejas. Y si no lo sabes, el apego es el intercambio de amor o de odio, así que con eso de lo que te quejas o aquella persona de la cual te quejas tienes un “hermoso” intercambio de odio, que se ha convertido en una más de las relaciones de tu vida.

Pero no te preocupes, todo tiene solución y hoy te doy algunos consejos para que cortes de tajo con esa relación.


  • Identifica cuánto te quejas y de qué lo haces: Si no estás consciente de cuántas quejas tienes cotidianamente, comienza por estar consciente, atento a ti durante varios días. Descubrirás que te quejas más de lo que crees. Una vez que estés consciente, identifica tus principales quejas, aquellas que están presentes muy frecuentemente. Esas son tus más grandes dolores.

  • ¿Qué te hacen sentir esas quejas? ¿Duelen? ¡Claro que duelen! Recuerda que son proyecciones tuyas de eso que tienes dentro. Una vez que identifiques qué hay detrás será momento de sanar.

  • ¡A resolver! Ya que sabes que te hace sentir, ahora podrás profundizar para poder disolver el dolor que está siendo expulsado al exterior a través de una queja. Ayúdate del siguiente ejercicio para resolver:

  • ¡Deja de quejarte! Definitivamente trabajarlo en el interior te ayudará de adejar de proyectarlo al exterior, sin embargo, el poner tu mayor intención de morderte la lengua y cerrar esa gran bocota quejumbrosa, acelerará el proceso.

  • Vivir en armonía. Una vez que consigues estar en armonía con las experiencias de la vida, es mucho más sencillo, confortable y dichoso vivir. De modo que si quieres una vida feliz ¡deja de quejarte!


Cuéntame en los comentarios cuál es tu principal queja.


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